Visita a Museo Joaquín Peinado

Aprendiendo fuera del aula: una visita al museo Joaquín Peinado

Siempre animo a mis estudiantes a que utilicen el español fuera del aula y que se comuniquen entre ellos en la que se convierte durante semanas o meses en su lengua vehicular, a pesar de que compartan la misma lengua materna. A veces puede resultar frustrante, porque obviamente no nos expresamos igual en una L2, pero es precisamente por eso que la figura del profe como guía en el proceso de enseñanza es clave: tenemos que currárnoslo y propiciar encuentros y conversaciones naturales que vayan más allá de los guiones que nos marcan los manuales para que los estudiantes puedan practicar también fuera de la clase de una manera mucho más auténtica.

Esto fue lo que hicimos ayer durante nuestra visita al Museo Joaquín Peinado, un espacio genialísimo dedicado a este artista rondeño, de gran relevancia en las vanguardias del siglo XX. Compañero de grandes como Picasso o Buñuel, con los que trabajó en numerosas ocasiones, pasó la mayor parte de su vida exiliado en Francia. No obstante, y a pesar de dejar su pueblo natal en la década de los treinta y no regresar jamás, siempre propagaría orgulloso a los cuatro vientos que su ciudad era y siempre sería Ronda.

Joaquín era el tercero de cuatro hermanos y en principio todo indicaba que se dedicaría a los negocios. De hecho, comenzó sus estudios en la Escuela de Comercio en Sevilla por indicaciones de su padre, quien regentaba una tienda de ultramarinos (La Tienda de las Escopetas) en la actual Calle Nueva, junto la casa donde nuestro artista nacía en 1898. Entre los planes del progenitor estaba el que su hijo continuara con su negocio, pero cuando durante unas vacaciones Joaquín volvió al pueblo a pasar el verano, coincidió con unos artistas brasileños y fueron estos quienes convencieron a los padres del rondeño de que su futuro estaba en el arte precisamente (ya apuntaba maneras desde bien pequeño). Fue así como Joaquín comenzaría a estudiar Bellas Artes en Madrid, desde donde pegaría el salto a la capital francesa, por entonces principal hervidero cultural de Europa.

Las obras de Peinado se reparten por las distintas salas del Palacio de Moctezuma, un bellísimo edificio de los siglos XVIII-XIX en el asoma una original arquitectura árabe. Peinado experimentó con distintas técnicas y cultivó diferentes estilos, desde la pintura cubista hasta el simple dibujo a base de líneas geométricas. Los cuadros expuestos son también un fiel reflejo de los momentos que vivía Peinado y sus sentimientos; de todo esto íbamos hablando en grupo a medida que pasábamos de una sala a otra. Espacios que dan pie a buenas e interesantes conversaciones sobre la guerra civil española, el exilio, la transición a la democracia, etc.

Una experiencia cultural genialísima para todos. Muchas gracias una vez más al museo Joaquín Peinado por su amabilidad y nuestras más sinceras felicitaciones por su excelente trabajo en pos del fomento del arte y la cultura.

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